La torre de mi ordenador empezó a hacer un ruido insoportable, de esa clase de ruidos insoportables que suenan cuando un ventilador decide torturarte horriblemente.
Durante dos meses aguanté a base de darle golpes. Al tercero decidí que iba siendo hora de saber qué estaba pasando ahí dentro: el ventilador de la tarjeta gráfica era el culpable.
Lo saqué, dejé la torre abierta, puse mi ventilador grande a enfriar y decidí ir a una tienda a buscar un sustituto... otro día.
El hecho es que dos semanas después, en Santiago, fui por fin a la tienda, y me encuentro con cuatro personas delante de mí. A medida que espero van llegando más. Llenamos la tienda. La cola avanza un puesto por fin. Dos puestos... tres puestos... Ya voy yo, sólo falta esa señora, ¡ya casi puedo tocar el mostrador! Ya casi...
-Hola, quería un portátil.
-¿Un portátil? ¿Ya sabe lo que quiere? ¿Ha mirado el catálogo?
-No, no he mirado nada.
sábado, enero 31, 2009
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1 comentarios:
xDDD
Ves, eso te pasa por pocast... procrast... bueno, tú ya me entiendes.
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