-¿Qué escuchas, Brais?
-La canción que te voy a pasar el Halloween que viene.
-¿Y cuál es?
-Ya lo sabrás el Halloween que viene...
viernes, octubre 31, 2008
domingo, octubre 12, 2008
Ejemplo de Dura Vida Real
¿Qué harías tú, inexistente lector, de encontrarte en la situación del amable muñequito de la imagen, que representa a una mala persona? Te pondré en contexto pese a tu vacuedad física:
Decides ir a un comedor universitario tú solo, coges tu bandeja, te sirves... y te dispones a ocupar uno de los múltiples sitios libres. ¿Por cuál deberías decidirte?
Ten en cuenta, mi nunca preciado lector, que estás en la piel de una mala persona. ¿Tomarías asiento en una mesa pequeña, en la que apenas quedase sitio para dos o tres personas? ¡No! Te decidirías por una que estuviese completamente libre, de seis personas como mínimo. ¡Si alguien va acompañado de otras cinco personas, que se busque un sitio mejor!
Ahora bien, dependiendo del tipo de mala persona que sea nuestro muñequito, en el que ahora, por fin, tomáis forma mis cero lectores, ¿dónde se sentaría?
¿Dónde te sentarías tú si fueras una mala persona, lector? ¡Muy sencillo! Pensarás. ¡Me sentaría en una esquina! ¿Por qué hacerlo de otro modo? Es más, ¿qué sentido tendría no hacerlo?
Si has pensado así, lector perteneciente al conjunto vacío, habrías sido una mala persona habitual, o quizá accidental. No te preocupes, todos lo somos en ocasiones:
Sentándote en una esquina, a pesar de evitar que un grupo de seis pueda comer a gusto, permitirías que uno de cinco lo hiciera. ¡No está mal para ser una mala persona!
Pero otros muchos, aquellos que han decidido odiar el mundo y a sus habitantes, no están dispuestos a permitir grupos de más de tres, o de muchos como se suele decir con rigor. Estos son del tipo de malas personas retorcidas, calculadoras, alevosas... Claro, ¿qué le vas a decir a aquel que te encuentras sentado de esta forma?
¡Seguro que había otras personas que se fueron cuando lo viste! Pensarás, tú, lector... ¿pero estaría yo escribiendo esto en ese caso? ¡No! La mala persona retorcida se sentó ahí cuando la mesa estaba completamente libre. ¡De verdad!
Si yo ya no confiaba en la humanidad hasta esta semana, ahora directamente desconfiaré de ella. ¿Verdaderamente se puede ser tan retorcido? Eso tuvo que ser premeditado.
sábado, octubre 04, 2008
Máquina infernal
¿Y luego qué pasó, Brais?
Me olvidé de poner el despertador (¡Mentira! ¡Ese cacharro me dejó dormir hasta las 8:25! ¡Y él bien sabía que el instituto empezaba a y media!).
Lleva torturándome desde mi nacimiento. Desde que llegué tarde a la primera clase de 3º de ESO. Pero no lo odiaba, lo consideraba un amigo que me prestaba ayuda desinteresada... Hasta que me encontré con que se hace llamar Máquina de los sueños. ¡Algún día te destruiré!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)