Cuando era yo no más que un inocente colegial de 3º de primaria, mis desaparecidos lectores, empecé a estudiar por temor al profesor, como casi todos aquellos que empiezan a hacerlo. Hoy en día seguramente dirán que lo hicieron por curiosidad. Pues qué suerte. En mi caso aquel profesor nos echaba una excelente bronca si la mayoría no tenía ni idea cuando preguntaba. Así que había que estudiarse la pirámide de los alimentos y el aparato digestivo de memoria. Y obviamente era algo que hacía en una tarde después de ver los dibujos, o por la noche porque me había "olvidado". Pero el respeto por temor es lo que tiene.
En 4º de la ESO me hicieron leer La Regenta. Menudo tostón de libro, lleno de interminables descripciones y relaciones extramatrimoniales, después de ir a misa, eso sí. Hoy en día quizá lo leería voluntariamente. Quizá.
En ese libro encontré que hay dos formas de salvarse según la Iglesia católica: o bien temes a Dios (supongo que por el posible castigo), o bien lo amas (por el paraíso). Pues con esto de estudiar pasó algo parecido: en 3º de primaria, de echarnos broncas por no estudiar, el profesor pasó a hacernos un "juego".
Nos disponíamos, los treinta que éramos en clase, en una circunferencia, de pie, allí dentro. Al primero se le hacía una pregunta, que iba saltando si no la acertaba. Las preguntas las teníamos que escribir nosotros día a día según íbamos avanzando en el temario. Y las anteriores no desaparecían.
El que más preguntas acertaba, ganaba. El premio era real y a elegir. Entre ellos había miel, nueces, ambas cosas a la vez, piñones... y quizá algo más. ¡Y yo quería miel con nueces! Así que estudiar empezó a ser un poco más gratificante.
Al año siguiente, 4º de primaria, continuó habiendo premio. En 5º, y de ahí en adelante, desapareció, pero para entonces ya tenía la costumbre de estudiar. Ahora mismo ya sí, por suerte, lo hago por curiosidad. Creo. Pero una que se parece a mí y que vive en la habitación de al lado continúa haciéndolo por temor. Le echaré la culpa a que no es de los 80, y ahora no hay que traumatizar a los niños preguntándoles mucho. Seguro que es eso.
Nota: ¡Eh!, que yo viví unos meses en los ochenta. Todavía jugué con cosas de aristas afiladas y superficies oxidadas.
domingo, septiembre 28, 2008
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8 comentarios:
Jajaj .. XDD Ciertamente reconozco que yo también empecé a estudiar por quedar como el "bueno" ante el profesor/a, es decir, por temor XD.
Saludos, y buen inicio de curso.
Pero mira que sois pusilánimes. puag
Pusilánimes. Puag
ALEJANDRO GUNTIÑAS PAREDES
Joder para el tío de los puag. Supongo que desconoce el significado de la palabre pusilánime por que de verdad no entiendo a que viene.
consulta el diccionario a lo mejor te aclaras
¡Dejad de trollear mi blog en familia! T-T
En fin...
A los de los 80 los premiaban, a los de los 00 los aterrorizan, y a los de los 90, pasarón de nosotros, que yo empecé a hacer controles(no examenes, controles) en 5º de primari....no tengo la costumbre de estudiar, pero la culpa no es mia!!!!! xDDDDD ¿o si? (si, la verdad es que si, pero siempre es bonito echarle la culpa a otro)
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