jueves, enero 10, 2008

Un Brais sin conciencia

Pensamientos:
Brais siempre había querido tener uno de esos relojes de agujas... De esos que reflejan la luz lo suficiente como para que pueda verse un círculo en la pared. Pero nunca había llevado más que un reloj digital, que ni la reflejaba ni era redondo... así que no cumplía bien esa función.
Siempre pensaba en que, desde parbulario, los poseedores de tales herramientas de tortura las habían aprovechado al máximo los días de verano, luminosos, en clase. Había tenido que soportar en sus ojos crueles círculos de luz disparados por sus rivales... pero no podía defenderse.

Pasaron los años, y fue olvidándose de aquello, pues los malos recuerdos suelen ir borrándose, aunque nunca del todo, como él mismo pudo comprobar.
Y es que más de una década después, digamos 1,2 décadas después de aquello, Brais compró el que sería su segundo reproductor de mp3. El primero le había salido gratis, pero no tenía ni pantalla.
Este nuevo aparato supuso un cambio importante en su vida:

Cierto día iba él caminando por una callejuela de Santa Cristina, con el reproductor de mp3 colgando del cuello, sobre la camiseta. Como iba caminando rápido, le iba rebotando sobre el pecho. Entonces, se fijó en que una pequeña luz se movía en el muro que había a su izquierda. Se paró, y la luz dejó de moverse. Era el reflejo, cuadrado, de la pantalla de su aparato.
Fue en ese momento cuando recordó aquellos terribles tiempos, y lo mucho que había deseado tener algo parecido a lo que ahora se había puesto al cuello. Pero de todas formas, no era un reflejo en forma de círculo, no valía.
Brais maravillado ante el leve, pero existente, reflejo de su reproductor de mp3.
Pero ahí no acabó la historia, claro.
Volvió a olvidarse de ello durante unas 0,1 décadas más, hasta que, dando patadas a unas hojas resecas que había en una acera, se encontró de nuevo con aquel reflejo...
Sin embargo, en ese momento estaba demasiado ocupado pensando en la Lotería Nacional de Tráfico, de la que había comprado un décimo hacía poco. Así que no le prestó demasiada atención.

No obstante, pasarían poco más que unas 0,025 décadas a partir de aquel último encuentro con el reflejo cuadrado, hasta que, definitivamente, lo consiguió: un reloj de agujas.
Al principio no se dio cuenta del detalle... pero, obviamente, más tarde sí. Al fin lo tenía, al fin podía vengarse de todo aquello, de aquellas crueles personas que lo habían atormentado tanto...

Brais entrenando con ayuda de una linterna para la posterior fase de tortura vengativa.
Tras ver esto, yo mismo traté de convencerlo de lo contrario. No podía ser bueno que Brais dejase sus estudios para aterrorizar a los causantes de su mal. Sería uno de ellos. Pero eso no le provocó efecto alguno. Continuó con sus macabros planes.

Cierto día, iba él dispuesto a abrir luz contra su primera víctima. Estaba cerca, no podía fallar... Pero se detuvo. No continuó con aquello.
La razón es sencilla: recordó que no podía ser malvado hasta 2009, así que escuchó mi voz y cejó en su empeño.
Pero temo no poder responder de él cuando el 2008 empiece a ser el pasado.

3 comentarios:

* Dubhe * dijo...

WoOoOolaaa!! Cómo mola tu blog!!! UyUy...nos tendrás que colgar una foto con tu nuevo look! Me ha encantado la entrada del fotolog! De acuerdo en todo, lo de los "porques" me ha llegado al alma :D

Un besín!!

dubhe :)

Black dijo...

yo lo que me pregunto es, si realmente hay que comentar algo de este tipo de entradas xD

Davidmh dijo...

Me decepcionas, Popes. Un año sin poder ser malvado es demasiado.

Un minuto sin poder ser malvado es demasiado.