martes, noviembre 20, 2007

Sin ánimo de convertir esto en un diario...

...escribiré esto.
Era lunes doce de noviembre cuando me levanté a las 7:30 para hacer mi "última" pŕactica de coche a las 8 de la mañana. Fui, la hice, junto con un par de tonterías, y regresé a la autoescuela a las nueve menos cuarto, hora a la que vendría a buscarme mi padre. Llegó a las nueve menos diez, apurado, y diciéndome que la cita que se suponía que tenía para las nueve y media, la tenía para las nueve: para hacerme una prueba en el hospital. Llegamos a las nueve y veinte, y esperamos.
Me senté, con mi padre... hasta que a las diez menos veinte se abre la puerta correspondiente... me llaman... y me dicen... "Pasa... ¿Sabías que era a las nueve la prueba, verdad?" "Sí, lo siento..." "Es que esta no es una prueba cualquiera, dura dos horas" "Vaya..." Y entra mi padre y se disculpa. "Pues ya sabe lo que hacemos los que venimos a trabajar" "Salir antes, sí...". Vale, toda la razón...
Pasé, me bebí un par de "yogures de fresa" mientras me observaban con un aparato bastante pesado, y salí. Se suponía que tenía que esperar una hora antes de volver a pasar... así que me puse a caminar por allí. Mi padre se había ido al coche.
Tal y como hice siempre durante los primeros años en el instituto, me puse a patrullar... de un lado al otro. La gente me observaba... pero yo seguía por allí. Había una doctora que salía siempre por una puerta y, o bien decía un nombre, o bien decía "Listiiño, puede marchaaar"...
Me di cuenta de que la que me atendió a mí se parecía físicamente a mi profesora de primero de primaria, Irene... profesora que nos gritaba "¡Callaros!".
Cuando ya llevaba sobre hora y diez patrullando, me empecé a preguntar si dicha doctora no me odiaría... y es que hasta que pasó una hora y media no me llamó de nuevo. Pasé, bebí otro yogur de fresa, mismo procedimiento.
Luego tuve que esperar para saber si todo había ido bien. Llegó mi padre, y esperamos juntos. Al principio también estuve patrullando por delante de la mesa de la recepción... hasta que vi que en una caja ponía "Agosto 2007"... me asusté, me armé de paciencia, y me senté.
Al final fue mi padre quien agilizó los trámites. Nos fuimos de allí pronto, me subí al tren una hora antes de lo normal, me encontré a Fernando, uno de los aún-no-doctorados del aula Blas Cabrera en Santander, me dijo que se iba a poner una película, yo estuve escribiendo "lo de Santander", llegué a Santiago, fui a clase, volví por la noche, me acosté, dormí más bien poco, me levanté temprano, me duché, cogí mi reproductor de mp3, me fui a dar un paseo escuchando At Vance, Status Quo o Queen, a las once y media fui a la autoescuela para presentarme al examen práctico, firmé un papel, me llevaron a A Coruña en el coche, esperé como una hora y media a que llegase mi turno, me tocó y suspendí. Pero no importa, ya que hoy, una semana después, he aprobado.

jueves, noviembre 15, 2007

El interventor del 14 de febrero

Hoy, en el tren de las 9:20 hacia A Coruña, después de que el señor Ulibarrena perdiese y recuperase tanto su cartera como su fe en la humanidad, me acordé de que llevaba unas semanas guardando un billete de tren bastante especial...
No recordaba de cuándo, y creía que en él no figuraba la fecha... pero al parecer sí. El cinco de este mes fue catorce de febrero para el interventor del R-598 de las dos menos diez, o de las trece cincuenta, como a mí me gusta decir, que salía de A Coruña...
Sería falaz inducir de esto que "para ese interventor es siempre catorce de febrero", pues sólo tengo una muestra... y además no me he vuelto a encontrar un billete marcado de la misma manera, así que quizá sólo fue un día peculiar.

El precio total lo he dejado a propósito, para dar envidia.

Nota: la cartera perdida y recuperada no llevaba dinero ni antes ni después de los hechos. Y no estoy deseando conocer a ese interventor, contra todo lo que os pueda parecer en este momento...

domingo, noviembre 04, 2007

Más allá de lo unidimensional

Me consta que a todos mis cero lectores os estusiasmó, como no podía ser de otra manera, el juego por excelencia, el tetris unidimensional...
Obra, sin duda, de alguna mente privilegiada y altruista.
Hoy, sin embargo, no vengo a repetir lo mismo que ese día, sino a presentaros otra obra maestra, con la ventaja de que, además de entretener, potencia vuestra capacidad visual.
Se trata del poco conocido tetris cerodimensional, que, aunque no lo parezca, puede existir en base al axioma de completitud del dibujo técnico:
Toda recta en el espacio se corta con una paralela en un punto gordo.

Esto nos asegura la existencia de puntos gordos, pero un punto carece de dimensiones. He aquí el motivo de su nombre.
Por otro lado, tenéis que considerar la posibilidad de que empecéis a percibir objetos cercanos más allá de la retina (lo que debe de ser la metarretina) en cuanto llevéis más de dos minutos de juego. Pero no os preocupéis, eso sólo os garantizará un mayor parecido conmigo, mis cero lectores.

Y por fin, aquí lo tenéis. Le debéis el favor a Microsiervos.

Nota: se necesita tener instalado Java. Es decir, si queréis usarlo desde geneú linux tenéis que sudar un poco más de lo habitual.

jueves, noviembre 01, 2007

Caza de brujas

Hace aproximadamente un año y un día os deleité con una fantástica canción de Helloween, Halloween, que todos aplaudisteis y comentasteis. En vista de ese éxito, creo que este año no sólo no voy a encantaros, mis cero lectores, con agradable música, sino que voy a ayudaros a salvaguardaros de lo sobrenatural.
He encontrado el que es sin duda un documento en vídeo de gran valor que ilustra el procedimiento adecuado para la identificación de brujas. Algunos dicen que también sirve para las meigas, pero ahí ya no me meto, ya que no especifica:



Bueno, la verdad creo que es mejor que veais la película entera. Es prácticamente un libro de autoayuda en vídeo, como habéis podido comprobar. Ayuda a razonar y a desenvolverse en la vida, en general.