sábado, mayo 02, 2009

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Unidad imaginaria.
¡Pero eso no puede ser! ¡Lo definido no puede entrar en la definición!

Policía

Este miércoles a mediodía estaba yo solo en el piso, en Santiago.
Mi primo y yo habíamos planeado cocer un guiso, así que, mientras él no aparecía, fui pelando patatas y zanahorias, sacando los guisantes de la nevera y preparando la ternera en la sartén. Ni ajo, ni cebolla ni condimento alguno, excepto sal. ¡Está loco! Pensaréis. No, no. Es que, escondidas en algún oscuro rincón de ese horrible lugar, todavía tenía dos bolsitas de la, indiscutiblemente, mejor salsa del mundo. Por desgracia sólo la hay a la venta en Alemania... así que tendré que aguantarme sin ella un tiempo más.

Después de freir un poco la carne para dejarla dorada por fuera, esperé a que el agua estuviese caliente y la eché dentro junto con las zanahorias y los guisantes.
Me puse a esperar el momento de echar las patatas viendo la televisión. Gripe por aquí, gripe por allá... cambio de canal, gripe, cambio otra vez, gripe, voy a volver a cambiar... ¡y suenan todos los timbres del edificio! Uno detrás de otro. ¡Vaya! Debe de ser importante, pensé... así que me levanté y cogí el telefonillo.
-¿Sí?
-¡Poblicía!
-Eh... sí.
Y abrí. ¿Policía? ¿Habrá pasado algo?
Puse el ojo en la mirilla de la puerta. Los vecinos de en frente debieron de coger el telefonillo cuando yo abrí, así que también les entró curiosidad y abrieron la puerta un poco, para mirar por una rendija. No subían, pero empecé a oir ruidos abajo (vivo en un primero).
Qué raro...
Esperé medio minuto, seguía habiendo ruidos abajo, pero nadie subía, ni se movía el ascensor... así que cogí mis llaves, abrí la puerta, los vecinos cerraron la suya, y bajé a mirar. Era un cartero comercial llenando de folletos nuestros buzones.
Poblicía... o pobliciá, ¡dijo cualquier cosa menos publicidad!. Seguro que todo formaba parte de un astuto plan para que algún idiota le abriese el portal.

Por supuesto, el guiso quedó excelente. Y la mejor salsa del mundo se hizo en dos minutos. Donde esté ésta, que se quite el hambre.

miércoles, abril 29, 2009

Mi paraguas y yo

Mi paraguas siempre fue una especie de símbolo de mi identidad. A todas partes lo llevaba colgando del bolsillo, como uno de esos pájaros de pico gigante que se aguantan sobre la llema de un dedo.
Me había dado muchos problemas, pues muchos envidiosos trataban de robármelo en los vestuarios de balonmano. Jugaban con él, lo abrían en la ducha, le torcían una varilla, conseguían la marca de una mano en su espalda, me lo devolvían...

En general, mi convivencia con él era apacible, de gran amistad. Lo llevaba hasta en días de sol, por si se daba el caso de que ocurría algo no del todo malo.
Hasta que un día... llegó la hora de su jubilación, pero ni él ni yo lo sabíamos.

Ese día se puso a llover cuando caminaba con él por delante de la facultad de Farmacia, ¡y el anciano paraguas echó óxido sobre mi camiseta! Era la camiseta de House con la frase "It's not Lupus", así que, a pesar de que mucha gente deseaba una como ésa, no fue una gran pérdida (y además la lavadora arregló el problema), pues hace tiempo que dejé de ver su serie... ¡Pero había llegado su hora!

Si el paraguas sólo hubiese tenido algún agujerito por el que gotease un poco, si costase más trabajo del normal abrirlo, o cualquier otra cosa que no me afectase demasiado, no lo habría cambiado, pero ya era un paraguas inútil.

Llamé a mi padre y le pedí que me comprase otro.
Mientras tanto, utilicé uno de los grandes, que tenía mi primo en el piso.
Era azul, y parecía adecuado para mí.

Salí a la calle con él, volví a mirarlo y... resultó ser verde. Fue un poco sorprendente, pero al menos averigüé que la luz de mi casa es amarilla.
Luego empezó a llover, traté de abrirlo y... el mango se le soltó. Eso fue bastante decepcionante...

sábado, abril 11, 2009

Se acaban las vacaciones



No puedo parar de mirar ese vídeo. Pero no sé de dónde es la canción.

En realidad esta entrada es una excusa para adelantar los posibles títulos de mis dos futuras entradas:

-Benavente: la gran farsa.
-Clase de matemáticas en física: la semillita.

Por suerte, se acaban las vacaciones y pronto podré poner de nuevo la excusa de que tengo muchas cosas que hacer y no puedo escribir. Algo bueno tenía que tener.

Actualización: Ya sé de dónde es la canción.

domingo, febrero 15, 2009

Cómo no cocinar dátiles con panceta

Para esta poco elaborada receta se requieren dos dátiles por cada tira de panceta que se compre. También se necesitan palillos.

-Parte que sí debe hacerse:
Corte las tiras de panceta por la mitad, y envuelva cada dátil con una de las mitades. Atraviese el engendro con un palillo de forma que la panceta no recupere su posición original.
Repita el proceso con todos los dátiles hasta que la panceta se agote. Los dátiles sobrantes pueden comerse solos.
Caliente una buena cantidad de aceite para freir.

-Parte que no debe hacerse:
Para evitar que salpique aceite durante el proceso, coja una tapa de cualquier cacharro de cocina. De ser posible, recién lavada y todavía mojada. Si nota que se le termina el agua de la tapa, no dude en volver a lavarla urgentemente, abandonando en el aceite lo que haya en ese momento.
Una vez el aceite esté lo suficientemente caliente, ponga dentro de él uno de los dátiles con panceta ensartados con palillo. Es recomendable utilizar el palillo para esto.
Una vez en el aceite, olvídese de que no podrá darle la vuelta si deja el palillo hacia arriba. Aunque puede que le cueste no recordarlo a menudo.
Para procurar olvidarlo, acerque la tapa a modo de escudo personal a la sartén y deje que caigan en su interior algunas gotas de agua fría. La explosión de aceite lo entretendrá.
Repita el caótico desastre tantas veces como sea necesario. Debería también utilizar a cualquier inocente compañero al alcance de la mano para que pruebe el primer ejemplar. Las caras desfiguradas de sorpresa ante tal desperdicio de panceta son de lo más habituales.

Una vez haya terminado, puede preparar para acompañar un poco de té con entre un quinto y un cuarto de kilo de azúcar.

-Parte opcional:
Cómalo e intente disfrutar. ¡Inténtelo!

-Parte obligatoria:
Desenvuelva la panceta de algunos de los dátiles y cómala con pan.
Siéntase mal por haber ingerido ingentes cantidades de azúcar, grasa y sal al mismo tiempo. Su estómago no se lo agradecerá.

sábado, enero 31, 2009

Aventuras (I)

La torre de mi ordenador empezó a hacer un ruido insoportable, de esa clase de ruidos insoportables que suenan cuando un ventilador decide torturarte horriblemente.

Durante dos meses aguanté a base de darle golpes. Al tercero decidí que iba siendo hora de saber qué estaba pasando ahí dentro: el ventilador de la tarjeta gráfica era el culpable.
Lo saqué, dejé la torre abierta, puse mi ventilador grande a enfriar y decidí ir a una tienda a buscar un sustituto... otro día.

El hecho es que dos semanas después, en Santiago, fui por fin a la tienda, y me encuentro con cuatro personas delante de mí. A medida que espero van llegando más. Llenamos la tienda. La cola avanza un puesto por fin. Dos puestos... tres puestos... Ya voy yo, sólo falta esa señora, ¡ya casi puedo tocar el mostrador! Ya casi...

-Hola, quería un portátil.
-¿Un portátil? ¿Ya sabe lo que quiere? ¿Ha mirado el catálogo?
-No, no he mirado nada.

lunes, enero 19, 2009

Mal nombre

Para hacerlo más sencillo, vamos a utilizar notación de exponenciales complejas.
En clase de mecánica.
Sin embargo, sólo era una excusa para decir que no me apetece escribir. Estoy con pocos ánimos, me molesta todo, me enfado más fácilmente, estoy cansado de muchas cosas y no se me ocurre qué escribir. Aunque como siempre escribía sobre mí, supongo que no escribo nada porque nada de lo que me ocurre me parece interesante. Quizá hace un año o dos sí me lo habría parecido.

Estoy en la facultad, no debería mirar las pantallas de los demás, pero el de en frente a mi izquierda tiene puesto un vídeo de un hombre "retozando" con una muñeca inchable...
En fin.

Editado: en mi vocabulario, herizo lleva h e inchar no. Son palabras que se me resisten.